Aquello que se nos atribuyó a los hinchas del Atlético de Madrid cuando el equipo bajó a 2ª división y llegamos a los 40.000 abonados no se nos puede atribuir ahora. El nivel de animación, ahora que las cosas marchan bien, debería de ser mucho mayor, solo se canta al principio y al final del partido. El Calderón tiene que ser una olla a presión desde que los jugadores salen a calentar hasta que el árbitro pita el final del partido.
Pero no sólo la animación marca el nivel de una afición. También es importante el nivel de exigencia a los dirigentes del club. Y eso aún no se ha visto en el Calderón desde hace muchos años salvo en contadas ocasiones.
Una directiva que en 20 años solo ha conseguido 3 copas del rey y 1 liga no puede seguir al frente de un club como el Atlético de Madrid. Ahora se ve como un logro estar jugando la UEFA, pero eso debería ser simplemente un mal menor.
Ahora, después de habernos robado el club y su grandeza, quieren echarnos de la que ha sido nuestra casa durante más de 40 años para llevarnos a un estadio a las afueras de Madrid, dicen que mejor comunicado aunque cualquiera que pase un dia de diario por la Peineta sabe que eso es mentira, y lo que representa el mayor problema del traslado: EN ALQUILER.
Estamos ante uno de los momentos más importantes de nuestra historia, y si de verdad somos la mejor afición del mundo tenemos que demostrarlo estando unidos, dejando las diferencias que haya entre nosotros de lado y demostrar que nuestro orgullo atlético nunca nos lo podrán quitar. Unidos podremos conseguir lo que nos propongamos, separados nada.


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